martes, 12 de febrero de 2013

Una flor en el camino

La muerta resucita cuando a tu amor me asomo, 
la encuentro en tus miradas inmensas y tranquilas, 
y en toda tú... Sois ambas tan parecidas como 
tu rostro, que dos veces se copia en mis pupilas. 
Es cierto: aquélla amaba la noche radiosa, 
y tú siempre en las albas tu ensueño complaciste. 
(Por eso era más lirio, por eso eres más rosa.) 
Es cierto, aquélla hablaba; tú vives silenciosa, 
y aquélla era más pálida; pero tú eres más triste.

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